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    12/1/2008

    Predicciones

    Ayer estuve viendo un poco de “Regreso al futuro II” hasta que “Morfeo” me visitó (a mi la siesta me vence, es así). En esta peli, la acción se desarrolla en 2015 (recordemos que la peli es de mediados de los 80, así que el cambio de milenio nos lo imaginábamos como muy futurista). Estas películas, por lo tanto, pueden perder su gracia a medida que pasa el tiempo y lo que hay que ver es si acertaron en sus pronósticos o no. Y viendo el presente, la verdad que muy visionarios no fueron, no.

     

     Así, en la peli los niños juegan con un monopatín que vuela (en los 80 este juguete estaba muy de moda… pero desde hace tiempo pasó a mejor vida, así que hay que tomarlo más bien como una adaptación del monopatín de los 80 al “futuro”, ya que, además, lo usaba el protagonista cuando estaba en el presente).

     

    Según ellos en el 2015, no iba a ver atascos en las autopistas, ya que todos íbamos a conducir coches que volasen… De momento, todo sigue igual, pese a quien le pese (quizá para el 2100…).

     

    Las pizzas vendrían en tamaño “mini” y en un microondas (que más bien parecía una plancha de ropa) se agrandaría y… lista para comer (eran de Pizza Hut y juzgad vosotros mismos…).

     

    Por supuesto, las carteleras de cine no son tan “futuristas” como ellos pensaban (con un tiburón que te quería comer… todo como virtual). Lo que nunca imaginarían es que ¡¡¡los cines están llamados a desaparecer!!! (vamos,  que ni el más agorero).

     

    Las teles tienen miles de canales (son planas, eso sí), pero no con mando a distancia, sino que con tu voz, ya se seleccionan los que tú quieres ver, y al final te puedes decidir por uno (hombre, de momento, el mando es imprescindible…).

     

    Pero lo más chocante de todo es lo que no apareció. Las 2 ausencias, que ahora serían consideradas como 2 auténticos errores en una película (o serie) de nuestra época, y son: el móvil e Internet (no salían en esta película, pero tampoco salió en ningún sitio que hablase del “futuro”). La gente se comunicaba con unas gafas muy psicodélicas, pero nunca salía algo tan simple (ahora lo vemos así) como un teléfono de los de antes, pero más pequeño y personal. Tampoco salía la gente hablando por el Messenger o bajándose películas.

     

    Sólo dieron el clavo en algo y es que se iban a revivir los 80. Así, el bar que siempre sale en todas las épocas a las que viaja Michael J. Fox, es un “revival” de los 80 donde ponen música de Michael Jackson y las teles son de tubo. Se lo olían, teniendo en cuenta que en los 80 se recordaban los 60, era evidente lo que ocurriría 30 años después… (veremos a ver si en 2015, son más bien los 90 los del “revival”).

     

    Y, casualidades, hoy en Spinning pedaleamos a ritmo de la música de los 80: Modern Talking, The Communards, o el Voyage, voyage (ahora tan de moda) me hicieron recordar mis años de infancia e inicio de juventud mientras sudaba la gota gorda (que hay qué ver lo que cuesta la bici…). Y vamos, que está claro que salieron muchas canciones para mi sección de “La canción del miércoles”… ¡¡¡Aquellos maravillosos años!!!

     

    Y, ya que estamos con predicciones, vaya la que se está montando con el artículo que escribió Arturo Pérez-Reverte hace ahora 10 años. Si lo lees, parece que lo escribió el otro día, ya que acertó en pleno con la crisis de la que tanto se habla. Vamos, que ni Rappel. Os dejo el artículo transcrito y el link con original (para que veáis que no es tongo… hasta le están preguntando por el Gordo de Navidad…).

     

     

    `Los amos del mundo



    Usted no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se los cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran puta tienen en las manos, en la agenda electrónica, en la tecla intro del ordenador, su futuro y el de sus hijos. Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o un índice de probabilidad del cero coma cero cuatro. Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una ferretería o cajera de Pryca, y ellos estudiaron en Harvard e hicieron un máster en Tokio, o al revés, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid o a la de Wall Street, y dicen en inglés cosas como long-term capital management, y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje, como quien comenta el partido del domingo. Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van a atropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará el consuelo de ir en la silla de ruedas con una recortada a volarles los huevos, porque no tienen rostro público, pese a ser reputados analistas, tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el dinero de otros. Tan expertos que siempre terminan por hacerlo suyo. Porque siempre ganan ellos, cuando ganan; y nunca pierden ellos, cuando pierden.


    No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tienen que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la Tierra pierden el culo por darles coba y subirse al carro. Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder. El riesgo es mínimo. Los avalan premios Nóbel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia. Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático, y la madre que los parió a todos, se embarcan con alegría en la aventura, y meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados. Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por ciento no se encuentran todos los días. Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, y palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja.


    Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad. Y entonces todo el tinglado se va a tomar por saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro. Y entonces, oh prodigio, mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no. Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al Monopoly, recae directamente sobre las espaldas de todos nosotros. Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos, y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia, con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda. Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la paga con su pellejo, con sus ahorros y a veces con su puesto de trabajo Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida.


    Eso es lo que viene, me temo. Nadie perdonará un duro de la deuda externa de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros de especuladores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena. Así que podemos ir amarrándonos los machos. Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza.

    Arturo Pérez-Reverte

     

     

     

    http://www.xlsemanal.com/web/articulo_complementarios.php?id_edicion=3687&id_articulo=37397&id=18009&p=magazine

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